2 abr 2016

GESTIÓN DE PROVEEDORES

Siguiendo nuestra postura en cuanto a la relación con los proveedores, anexamos información importante hallada en la web que comparte nuestra opinión y te ayudara.

SÉ AMABLE CON TUS PROVEEDORES

Existe una regla no escrita que dice “el cliente siempre tiene la razón”, casi un dogma de fe en el funcionamiento de muchas empresas. Aquellos que generan recursos son dignos de ser elevados al Olimpo. Sin embargo, sabemos por experiencia que los clientes no siempre están en posesión de la verdad y, demasiadas veces, la relación con el cliente acaba en pleitesía hacia el cliente.

Por otro lado, el contrapunto está en que solemos tratar fatal a nuestros proveedores. Los vemos desde la posición de “superioridad” de tener en nuestra mano la decisión final, en vez como complementos que pueden beneficiar nuestro negocio.

Resulta desesperante el sentido de urgencia que impregna la relación comercial cuando necesitamos un presupuesto, para luego esperar meses hasta dar una respuesta (si la damos). Es el problema de confundir urgente con importante, que tendemos a infravalorar el tiempo ajeno. Y no es solamente que, por sistema, algunos demuestren su mala educación y su poca profesionalidad no respondiendo a los correos electrónicos o al teléfono. Me enerva también la mirada miope de la “reducción de costes”. Si confiamos en un proveedor para servirnos, ¿por qué cuestionamos su profesionalidad/honestidad tratando de negociar y reducir al máximo el precio de sus servicios? No es un inicio prometedor, si pensamos que nos está engañando desde el principio. En el sector TIC, esta actitud es muy habitual. Me sorprende, por ejemplo, que algunos de nuestros proveedores discuten cuántas horas cuesta realizar e implantar un nuevo desarrollo en el producto, bajando al mínimo detalle: “¿Seis horas para desarrollar e incorporar este nuevo informe a la aplicación? Seguro que se puede hacer en cuatro…”

Es sencillo: no regatees un presupuesto. Si te encaja y crees que está acorde con el precio de mercado, acéptalo. Si tienes otra alternativa mejor, escójela, pero no manipules. Y, cuando llegues a un acuerdo, respétalo y evita la tentación de amenazar con finalizar la relación, con el único propósito de conseguir un mejor precio.

En algún momento, todos somos clientes o proveedores, así que es innecesario ser tan agresivo e indolente. Más bien al contrario, un buen proveedor es un activo valioso, porque conoce nuestro negocio mucho mejor de lo que creemos y, en un momento dado, puede sacarnos de un apuro. Algo que un cliente raramente hará. 

Tomado de: http://alfonsoromay.com/

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Déjanos saber que opinas: